Caleidoscopio. “No sé para qué volviste, si ya empezaba a olvidar” Desde hace algunos meses, tal vez años, no lo sé, mi memoria es frágil: noté que el sonido de la lluvia cuando abraza la tierra, olía a la almohada cuando, dolientes, extrañamos tu cabello. Otra vez, a lo lejos, me pareció vislumbrar tu mirada en los colores de las frutas del mercado. De pronto y con frecuencia, tu risa, esa risa forestal, salía de algunas bocas que su rostro te olvidaba. No lo vas a creer, pero tu caminar sereno, retumbaba en los pies de las muchachas en flor; en los pasos de cuando le reímos a un te quiero. De mis sueños nada digo, aunque a veces no me dejas dormir y por eso estoy tan flaco. No menciono las canciones y poemas que saben de tu aliento. En algunas ocasiones una esquina repetía tu nombre, y yo corría, corría, desfogado, pero, al dar la vuelta; mi sombra se burlaba. Y me decía, para espantarme más -“Son fantasmas. Olvida, olvida. Ya, ya, fue hace añ...
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